Desliz / Slip: Lectura de poemas de Isbel Díaz Torres y Yunier Riquenes

Lectura de poemas de Isbel Díaz Torres y Yunier Riquenes

Café literario AIRE DE LUZ Primer jueves de cada mes Presenta Lectura de poemas de Isbel Díaz Torres y Yunier Riquenes Librería Fayad Jamís (Calle Obispo #261, esquina Aguiar, La Habana Vieja) Jueves 7 de octubre a las 4:00 p.m. - Isbel Díaz Torres (Pinar del Río, 1976). Poeta, editor, biólogo, ecologista. Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz, del Grupo Poético AlaDécima, del proyecto El Guardabosques, y de la Red Protagónica Observatorio Crítico. Obra publicada: Epígono (2010), Oboe (2005), Pasaron sombras y otras cosas (1994). Premio Ala Décima (La Habana, 2009), Palma Real (Torino, 2003). - Yunier Riquenes (Jiguaní, 1982). Poeta y narrador. Ha publicado el libro de poesía Claustrofobias, que obtuvo el Premio Pinos Nuevos, así como el Premio Razón de Ser y el Premio Mangle Rojo. Poemas de Yunier Riquenes (tomado de Efory Atocha) S/T Si van a sostener los discursos que no sea con palabras, que sea con la boca cosida, con las manos amarradas, con las piernas lisiadas, con los ojos cerrados. Si van a sostener los discursos que se saquen el corazón con la punta de una piedra, que se abran el pecho. Si van a sostener los discursos, si acaso, los pueden sostener. Por qué tienen que maltratar a mi madre si lo único que quiere es un baño de azulejos blancos. Sale en la mañana y vuelve tarde; trabaja y trabaja. Sueña con fumar y leer periódicos aunque las noticias sean las que sean. Le repite a los niños en cada clase tienen que amar y respetar a los héroes; enseña a los niños a cantar el himno a garganta viva. Mi madre sueña con el baño de azulejos blancos y un techo que permita guarecerse de la lluvia, ahora la lluvia es más feroz y en este lugar caen granizos hasta en las peores sequías. Mi madre quiere reparar la casa, odia sus nalgas sobre la letrina. Números, vocales; estornuda con el polvo de la tiza. Mi madre quiere, que no la maltraten tanto, quiere un baño de azulejos blancos. Cuchillos Mi hermano tenía seis años y yo tres cuando supimos del peligro del cuchillo. Habíamos perdido al padre, rechazábamos las ofertas de un padre postizo. Mi hermano y yo conocimos el filo de los cuchillos una tarde desandando por las guardarrayas. Al picar una naranja y ver correr la sangre yo no pude mirar, pero mi hermano jugaba con ella en los hollejos, pintaba los troncos de las matas. A partir de entonces las peleas por decidir quién era el hombre de la casa terminaban sacando el cuchillo. Mi hermano decía te pico, y yo le decía te pico. Afincábamos el filo en la piel, en cualquier parte de los cuerpos. Yo soy el más grande, me decía; y yo el más pequeño. Cada uno quería demostrar el valor, la fuerza de carácter. Mi hermano pinchaba con la punta, yo cedía. Podía afincar con presión o voltear el filo, pero él era mi hermano. Él supo agradecer cuando grande por no equivocarme, aprendimos a jugar con los cuchillos desde niños, a perderle el miedo a los filos. Aire de Luz es un espacio organizado y condiucido por la poeta Basilia Papastamatiu

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